La geomorfología es la ciencia que tiene como objeto el estudio de las formas de la superficie terrestre enfocado a describir, entender su génesis y entender su actual comportamiento. Por su campo de estudio, la geomorfología tiene vinculaciones con otras ciencias. Uno de los modelos geomorfológicos más popularizados explica que las formas de la superficie terrestre es el resultado de un balance dinámico —que evoluciona en el tiempo— entre procesos constructivos y destructivos, dinámica que se conoce de manera genérica como ciclo geográfico. El término geomorfología proviene del griego: Γηος, es decir, geos (Tierra), μορφή o morfeé (forma) y λόγος, logos (estudio, conocimiento). Habitualmente la geomorfología se centra en el estudio de las formas del relieve, pero dado que éstas son el resultado de la dinámica litosférica en general integra, como insumos, por un lado, conocimientos de otras ciencias de la Tierra, tales como la climatología, la hidrografía, la pedología, la glaciología y, por otro lado también integra insumos de otras ciencias, para abarcar la incidencia de fenómenos biológicos, geológicos y antrópicos, en el relieve. La geomorfología es una ciencia relacionada tanto con la geografía física como con la geografía humana (por causa de los riesgos naturales y la relación hombre medio) y con lageografía matemática (por causa de la topografía).
Otra aportación fundamental a la geomorfología fue la de la escuela europea, francesa, y es la
denominada Geomorfología climática: estudia la influencia del clima en el desarrollo del relieve.
La presión atmosférica y la temperatura interactúan con el clima y son los responsables de los
vientos, las escorrentías y del continuo modelado del ciclo geográfico. La diversidad de climas
representa distintas de velocidades en la evolución del ciclo, como es el caso de los climas áridos
con ritmo evolutivo más lentos y de los climas muy húmedos con ritmos evolutivos más altos,
como también el clima representa el tipo de modelado predominante; glacial, eólico, fluvial, etc.
Este conocimiento se sintetiza en lo que se denomina «dominios morfoclimáticos»: templados,
intertropicales, áridos, subáridos, glaciares o árticos y periglaciares o subárticos. Por otra parte la
litología permite igualmente caracterizar los rasgos geomorfológicos de los diferentes tipos de
rocas: relieves volcánicos, relieves graníticos, relieves cársticos, etc.).
Desde la última mitad del siglo XX, se ha enfocado particularmente en encontrar relaciones entre
procesos y formas. Este enfoque, conocido como geomorfología dinámica, se ha visto
beneficiado enormemente con el avance tecnológico paralelo y reducción de costos de equipos
de medición e incremento exponencial de la capacidad de procesamiento de los ordenadores. La
geomorfología dinámica trata de procesos elementales de erosión, de los agentes de transporte,
del ciclo geográfico y de la naturaleza de la erosión. Aunque el modelo de Davis no es aceptado
en su concepción general, su esquema conceptual sigue siendo una buena base para entender el
comportamiento y evolución del paisaje El equilibrio entre los ascensos tectónicos y la reducción
del relieve por meteorización y erosión se plantea en la actualidad de acuerdo con un modelo
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